Aprender de la naturaleza
Todos los lunes pienso: ¿qué puedo compartir en este espacio que sea realmente inspirador, diferente, fuera de agenda? Hoy pensé en compartir una reflexión que me persigue: podemos aprender mucho más de lo que pensamos de la naturaleza.

foto de Linda
En 1907, Maurice Maeterlink escribió el libro La inteligencia de las flores, en el que recolectó historias de variadas especies de flores que logran sobrevivir y reproducirse aunque se encuentren con obstáculos. Lo logran porque poseen un tipo de especial de inteligencia. La interdependencia.
Las reflexiones de este escritor nos permiten pensar sobre todo aquello que la naturaleza tiene para enseñarnos. La llamada inteligencia de los enjambres, la organización cíclica de los ecosistemas (en donde nada se desperdicia, todo es aprovechado por otra especie viva), el perfecto diseño de los organismos vivos, la belleza.
En la actualidad, son muchos los sociólogos, economistas y filósofos que buscan sistematizar ese conocimiento. Según James Surowiecki, autor de La Sabiduría de las Multitudes, cualquier grupo humano que siga la inteligencia de las hormigas, las abejas o os cardúmenes de peces se irá haciendo cada vez más eficaz.
A esta perspectiva de pensamiento la llaman inteligencia colectiva. Y es sólo una de las tantas cosas que tenemos para aprender de la naturaleza.
En el diseño, algunos ya entendieron dónde encontrar ideas para hacer el mejor packaging del mundo. Según la revista Ping Mag, la imitación de la naturaleza es una tendencia fuerte en el diseño japonés.
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