(Ya no) Vamos a un corte…

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Por Martín Lipszyc

Uno de los grandes argumentos de los noventa en favor de las privatizaciones fue que la competencia generaría grandes beneficios en el servicio brindado a los clientes. No creo que esta fundamentación haya funcionado en relación a ese tipo de empresas, pero me di cuenta con alegría que si se aplica en otro lugar: la tan criticada TV.

Hay una batalla que los televidentes debemos considerar como perdida, y esa es la respectiva a la puntualidad. En los canales de aire es prácticamente imposible saber a qué hora comienza un programa, ya que la gran mayoría eliminó el horario de inicio por el irritante “al término de…“. Pero esta misma competencia que hizo que en la TV abierta no sepamos cuándo comenzará el show que queremos mirar, obligó a los mismos programadores a eliminar una de las grandes molestias que teníamos los espectadores, como lo son las tandas.

En el prime-time (de 20 a 24 hrs.), y con tal de que el zapping no les “coma” puntos de rating, las pausas publicitarias tienden a ser cada vez menores. Es cierto que el giro comercial ahora pasa cada vez más por los famosos “PNT’s” (Publicidad No Tradicional, es decir, cuando dentro del mismo programa hacen un chivo), pero convengamos que es mucho menos molesto que el corte tajante.

Estoy de acuerdo con quienes argumentan que la TV de aire está en una cierta decadencia y no hay muchos productos destacables, pero en medio de tantas pálidas para quienes la ven, esto parece ser una buena noticia.

Y ya que hablo de TV, me confieso: si bien en los canales de aire no encuentro mucho para ver, sí sucede en el cable. Les dejo una recomendación de la que me he convertido en fanático hace ya mucho tiempo: No Reservations (programa conducido por el genial Anthony Bourdain en Discovery Travel & Living, miércoles 23.00 hrs.)

¿Literatura minuto a minuto?

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por Martín Lipszyc

Por lo general no veo televisión abierta. Lejos de ser una pose intelectualoide, lo cierto es que se me complica tener que estar atado a algún horario rígido. Mi relación con la TV local es a través de los periodísticos semanales de los canales de cable como TN o América 24. Sí he hecho zapping y la verdad es que los programas argentinos no me entusiasman mucho. Sin embargo me alegré en cuanto me enteré de que “Los exitosos Pells” habían vencido en audiencia a “Showmatch“. Esto nada tiene que ver con lo que piense del programa de Tinelli, sino que apunta a que los espectadores están retomando su relación con las series. Y esto es básicamente porque los guiones han evolucionado.

Recuerdo algunos capítulos sueltos de “La Lola” o de la más reciente “Todos contra Juan“: si bien están lejos de la calidad narrativa de las series estadounidenses -eso sí me encanta: el DVD me ha hecho conocer The Sopranos, de lo mejor que he visto-, evidentemente hay un trabajo más craneal en los guionistas.

En la edición del 5 de octubre de la revista semanal del diario español El País, escritores de la talla de Juan José Millás o Carlos Ruiz Zafón evaluaban que “Las series de tv son en el Siglo XXI lo que fue la gran novela del siglo XIX” y que “si Shakespeare o Dumas vivieran hoy, estarían escribiendo guiones para la televisión“. 

Está claro que es una tendencia mundial: la caja es cada vez menos boba, y eso se logra sólo si hay una exigencia por parte del público.

Sería muy saludable que para lograr 20 puntos de rating no sea obligatorio incluir un baile del caño.