Música para ver

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Por Martín Lipszyc

En la última semana recomendaba ir a los recitales de Peter Gabriel y Radiohead y, tras haber visto los dos shows con cierto temor ante el consejo anticipado, quedé muy tranquilo porque fueron aun mejores de lo que esperaba.

La capacidad musical del cantante y de la banda mencionados está totalmente fuera de discusión: uno pone un disco y sabe que lo que escucha es material de primera calidad (más allá de las preferencias, es claro que en los dos casos se preocupan por entregar un producto ultra cuidado). Pero lo que estos artistas comprendieron a diferencia de otros es que otra de las cuestiones que el público del vivo reclama es una experiencia inolvidable para el sentido de la vista.

Hace un tiempo había escuchado a uno de los escenógrafos top de Estados Unidos comentar que, en cuanto comienza a trabajar con un grupo o con un cantante, les pide que cierren los ojos a la hora de tocar y que luego le transmitan a él qué tipo de imágenes y colores se les cruzan por la mente. Este hombre destacaba que el acompañamiento visual es mucho más importante de lo que la mayoría piensa, porque un juego de luces y efectos sirven para transportar a los escuchas a otros niveles y los acerca a que puedan sentir lo que el cantante o músico quiere expresar.

Y no es cierto que se necesiten inversiones multimillonarias para lograr este cometido. Lógicamente que los sets de Gabriel y Radiohead son costosísimos, pero en la escena local es posible encontrar propuestas fantásticas con inversiones no tanto en moneda, sino en creatividad e inspiración.

Tal es el caso de la dupla Kevin Johansen - Liniers.

Cada uno por separado es fantástico (Johansen me parece uno de los músicos más creativos y jugados de la Argentina, y Liniers es sencillamente genial), pero juntos se potencian.

Y justo este fin de semana, hoy viernes y mañana sábado a las 21.30 se presentan juntos en el Teatro Maipo.

Música y dibujo en vivo. Un show imperdible. Y son artistas nuestros.

Visitas esperadísimas

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Por Martín Lipszyc

Entre el domingo y el martes, los porteños seremos honrados con dos visitas internacionales que alegran a cualquier persona que disfrute no sólo de la música sino también de los espectáculos visuales. Me refiero a los shows de Peter Gabriel (este domingo 22 de marzo, 21.30 hrs. en el Estadio de Vélez) y de Radiohead (el martes 24 de marzo, con bandas desde las 18.00 en el Club Ciudad de Buenos Aires).

El ex líder de Genesis tocará por tercera vez en nuestro país, y su arribo genera expectativas extramusicales. El testimonio de un amigo puede servir como para graficar a qué me refiero: “No estoy tan al tanto de sus últimos trabajos, pero vi un  DVD con un recital, y ¡en vivo es increíble!“. Es que Peter Gabriel ha acostumbrado a sus fanáticos a estar a la vanguardia del universo audiovisual. En sus recitales puede vérselo flotando en una burbuja gigante, caminando con la cabeza hacia abajo (si: ¡180 grados!), girando por el escenario, con juegos de luces que parecen más propios de la NASA que de un conjunto de rock.

 


Y el martes llega, finalmente y tras años de espera, Radiohead (me incluyo entre los que casi festejamos hasta las lágrimas cuando se confirmó la visita). Además de ser los abanderados del rock alternativo desde su debut en los 90, siempre dejando esa impresión de estar un paso más adelantados que el resto, también ellos le dan una importancia a la cuestión estética (aunque sin caer en las espectacularidades visuales de Gabriel). La banda de Thom Yorke pisará suelo argentino y sé que será una experiencia incomparable para muchos de nosotros.

Estas visitas tal vez sirvan para aplacar el bombardeo negativo que estamos sufriendo. Es cierto y resulta ineludible mencionar que los precios de las entradas son altos (sobre todo en el caso de Radiohead), pero si se puede juntar la plata como para participar de estos eventos, estoy seguro de que valdrá la pena.

Justamente pensaba en la cantidad de veces que pedí dinero prestado como para comprar entradas u objetos que después lamenté. Realmente creo (y confío) en que ninguno de estos shows serán “recitales”, sino que formarán parte del lenguaje urbano del tipo “¿te acordás qué genial fue el show de Radiohead?“.

Es alimento para la memoria, y, siempre que se pueda, pagarlo vale la pena.

(foto de PG en flickr por Kenny Maths)