Sábados musicales

1

Este fue el playlist que alegró tu amanecer, endulzó tu desayuno y condimentó la cocción de tu almuerzo sabatino.

Música para ver

1

Por Martín Lipszyc

En la última semana recomendaba ir a los recitales de Peter Gabriel y Radiohead y, tras haber visto los dos shows con cierto temor ante el consejo anticipado, quedé muy tranquilo porque fueron aun mejores de lo que esperaba.

La capacidad musical del cantante y de la banda mencionados está totalmente fuera de discusión: uno pone un disco y sabe que lo que escucha es material de primera calidad (más allá de las preferencias, es claro que en los dos casos se preocupan por entregar un producto ultra cuidado). Pero lo que estos artistas comprendieron a diferencia de otros es que otra de las cuestiones que el público del vivo reclama es una experiencia inolvidable para el sentido de la vista.

Hace un tiempo había escuchado a uno de los escenógrafos top de Estados Unidos comentar que, en cuanto comienza a trabajar con un grupo o con un cantante, les pide que cierren los ojos a la hora de tocar y que luego le transmitan a él qué tipo de imágenes y colores se les cruzan por la mente. Este hombre destacaba que el acompañamiento visual es mucho más importante de lo que la mayoría piensa, porque un juego de luces y efectos sirven para transportar a los escuchas a otros niveles y los acerca a que puedan sentir lo que el cantante o músico quiere expresar.

Y no es cierto que se necesiten inversiones multimillonarias para lograr este cometido. Lógicamente que los sets de Gabriel y Radiohead son costosísimos, pero en la escena local es posible encontrar propuestas fantásticas con inversiones no tanto en moneda, sino en creatividad e inspiración.

Tal es el caso de la dupla Kevin Johansen - Liniers.

Cada uno por separado es fantástico (Johansen me parece uno de los músicos más creativos y jugados de la Argentina, y Liniers es sencillamente genial), pero juntos se potencian.

Y justo este fin de semana, hoy viernes y mañana sábado a las 21.30 se presentan juntos en el Teatro Maipo.

Música y dibujo en vivo. Un show imperdible. Y son artistas nuestros.

Siempre habrá tiempos vacíos…

1

Con mi papá no se puede hablar de música. No conoce a las bandas actuales, no tiene idea de los músicos, pero para él todo lo nuevo es basura, una mala copia de lo anterior. Conociendo su postura prácticamente antimusical, intento evitar charlar con él de ese tema -del cual soy fanático, y puedo quedarme horas debatiendo una canción con cualquiera-.

Viajaba con mi padre en su auto cuando escuchamos el anuncio del recital de Los Fabulosos Cadillacs en el estadio de River.

- ¿Nunca antes habían tocado en el Monumental?- me preguntó.
- No. Va a ser su primera vez ahí.
- Pero se juntaron hace poco, ¿no?

Ahí le expliqué que se separaron un tiempo y que ahora se juntaban nuevamente, como para hacer una gira. Le dije algo así como “el efecto Soda Stereo“.

- Ja -aseguró cabeceando mientras el semáforo en la Avenida Cabildo nos impedía seguir avanzando-, tuvieron que separarse para tocar ahí… ¿te das cuenta de que en todos estos años generaron un vacío que no pudo llenar otra banda?
- Pse…-dudé. Ya sabía a dónde quería llegar-.
- Imaginate, cuando estaban activos no habían tocado en un lugar tan grande. Se separan, esperan un tiempo, no surge nada que se les parezca, y vuelven con todo.
- Algo así…
- Y claro… las bandas nuevas no proponen nada.

Su argumento fue demoledor. Quería responder, me sentía casi en la obligación de hacerlo no tanto por mí sino en defensa de todos los nuevos conjuntos… pero no se me ocurrió nada.
¿Es que no apareció nada nuevo o será que los frutos se verán en un tiempo? ¿Cuánta maceración debe tener una banda para lograr la madurez?

- Pa, no tenés idea de lo que hablas. -dije. Pero no sólo no lo convencí a él, sino que yo mismo sonaba más dubitativo que convencido.