Un poco de luz

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Hay libros que se convierten en guías para la vida porque su propósito es justamente ese, el de “ordenar” el andar de quien lo lea. Pero hay otros que llegan al mismo resultado por todo lo contrario: leerlos nos invita a pensar sobre nuestro vivir y la propuesta pasa a ser el replantearse y repreguntarse cosas y que uno mismo llegue a sus propias conclusiones. Algo así logra La novela luminosa, de Mario Levrero.

El libro está compuesto de dos partes: por un lado, durante casi 3/4 del texto (450 páginas), el lector es invitado a leer “El diario de la beca“, un repaso de las andanzas del escritor durante el año en el que retomó la tarea de completar “La novela luminosa” financiado por la Fundación Guggenheim. Y sólo el cuarto restante, unas 100 páginas, es lo que ocupa la novela propiamente dicha.

Durante esa primera parte que es el grueso del texto, Levrero se dedica a crear desde la aparente simpleza del “día a día” un compilado de impresiones y observaciones brillantes, que sinceramente impactarán de un modo tan profundo a quien lo lea que el modo que tenga de mirar los sucesos de la vida será modificado por completo. En la segunda parte, el autor apela a una escritura un tanto más profunda y trabajada para analizar temas como la muerte, el temor y las relaciones humanas bajo el eje de lo que él llama “experiencias luminosas”, que son una suerte de situaciones extrasensoriales que rozan el espiritualismo.

Podría parecer exagerado, pero creo que es un libro fundamental para cualquier persona que quiera enriquecer tanto su mente como su ser.

Mario Levrero, cuyo nombre real era Jorge Mario Varlotta, nació en 1940 en Montevideo y murió en esa misma ciudad en 2004. Novelista, ensayista, creador de cruzigramas y juegos de ingenio, guionista de cómics, fue sin dudas una de las plumas más dotadas de Latinoamérica. Por suerte, su genialidad está siendo reconocida cada vez más por estos pagos. Lamentablemente, es una nueva prueba de que reconocemos a los grandes cuando ya no están.