El narrador de imágenes

Por Martín Lipszyc
El mexicano Mario Bellatin es sin dudas uno de los escritores contemporáneos más importantes de Latinoamérica, pero lo más interesante es que a pesar del respeto que ha logrado de “La Academia“, mantiene su status de “escitor extraño”.
Bellatin ha publicado más de 15 libros y siempre que un texto suyo llega a mis manos, me encuentro a mí mismo inquiriendo: “Puede ser verdad lo que dice, ahora… ¿será cierto?”. Ojo, no es un escritor de ciencia ficción, al contrario: se ubica en realidades cotidianas, que pueden llegar a parecer casi mínimas, y desde allí construye relatos sólidos.
El tema de la verosimilitud además está conjugado con un uso fantástico de las palabras. Su capacidad deescriptiva es abrumadora, y tal vez sea parte de la herencia que le dejó haberse dedicado al mundo del cine en sus años mozos. Hay incluso una declaración suya en la que intenta desligarse del género literario “duro”: “Yo no sé si hago literatura, lo único concreto y real, lo único que sé es que yo me siento y escribo“.
En la Argentina acaba de editarse un nuevo texto suyo, Los fantasmas del masajista (Eterna Cadencia Editora). Es un relato breve que parte de un paciente que narra sus visitas a un centro de rehabilitación para personas amputadas en San Pablo (ah, lo olvidaba: Bellatin carece de brazo derecho, como podrán ver en la foto), para luego terminar centrándose en la vida de su masajista y la relación que éste ha mantenido con su madre ya muerta.
Lo genial y “bellatinesco”, si se admitiese la categoría, es que luego de que la historia esté contada en palabras, hay una selección de fotos a través de las cuales el autor quiso re-narrar los sucesos.
Leer a Mario Bellatin no sólo es un placer intelectual, sino un desafío extra-literario más que recomendable entre tanta chatura que se publica.
