Expectativas extremas

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Por Martín Lipszyc

Hay frases “de cabecera” que cada uno elige para llevar su vida. No necesariamente rige sus días por ellas, pero sí sirven como para volver cada tanto. Una que utilizo es “Sin expectativas, no hay desiluciones“. Un tanto pesimista, ¿no? Pero bueno, como por lo general comento sobre cuestiones sumamente subjetivas como pueden ser libros, bandas de música o películas, prefiero ir con la mente en blanco.

Más allá de esto, el nivel de expectativas que se percibe ante la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca es increíble. Hace dos semanas, haciendo zapping, me crucé con la promoción de la serie de tv BIO, en donde durante una semana iban a dar programas dedicados a “vidas que cambiaron el mundo“: Ya había un documental sobre Obama. Madonna en su última gira coloca la foto del presidente estadounidense electo en una seguidilla, comparándolo con figuras de la talla de Mandela o la Madre Teresa de Calcuta. La más reciente novedad es que, en la última entrega del cómic Spiderman, que saldrá a la venta el miércoles próximo (casualidades del marketing, a una semana de la asunción), el Hombre Araña rescata al “bueno” de Obama.

Más allá de la tendencia política que cada uno tenga, es lógico que todos esperemos y deseemos que éste presidente de la mayor potencia internacional pueda cambiar el rumbo del mundo actual pero… ¿No será mucho?

El pincel literario

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Por Martín Lipszyc

Si un escritor tiene otro oficio más allá que el de escribir, sus textos se vuelven inevitablemente más ricos. Es evidente en casos en los que el autor estudió derecho o medicina, y podrá agregarle condimentos a sus personajes que les darán más cuerpo; lo mismo sucede en los casos de historiadores o incluso matemáticos. Pero luego de haber leído algunos libros suyos, creo que John Berger es la prueba viviente de que el mejor maridaje para un escritor es el de la pintura.

Berger, nacido en 1926 en Londres, se formó como pintor en la Central School of Arts, y sin dudas esos estudios artísticos le han dado una herramienta distinguida a la hora de las descripciones. Por suerte para sus lectores en español, son cada vez más las ediciones traducidas a nuestro idioma, y en esta ocasión quiero destacar la reciente publicación de Un hombre afortunado.

Corría el año 1967 y Berger se juntó con el fotógrafo Jean Mohr para acompañar a John Sassall, que ejercía la medicina en un pueblo prácticamente perdido en el mapa de Inglaterra. Un hombre afortunado es la cobertura de esa situación tanto en fotos como en textos, una especie de ensayo documental sobre la vida de quien decide dedicar su tiempo a la salud de otros, en un contexto en el que el médico es mucho más que aquel que cuida el cuerpo de los hombres y pasa a ser el confidente, el consejero, el escucha…

En el libro, Berger expone también sus reflexiones, sus impresiones de la relación médico-paciente donde la confianza y el afecto pueden ser aun más importantes que un bisturí.

De yapa, me permito recomendarles los textos de ficción de Berger, en particular la llamada trilogía “De sus fatigas“, compuesta por Puerca Tierra, Una vez en Europa y Lila y Flag.

Lo nuevo de Paul Auster

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Paul Auster (Nueva Jersey, 1947) es uno de los pocos escritores que en la actualidad pueden hacer coincidir ventas masivas de libros con prestigio en el mundo intelectual: el hecho de ser un best-seller no le ha impedido recibir múltiples galardones, entre ellos el Príncipe de Asturias a las Letras en 2006.

Acaba de editarse en español su última novela, “Un hombre en la Oscuridad“, en donde el autor recurre nuevamente a un tópico que ya es clásico en él, como es el de la mezcla entre mundos reales y ficticios, y la eliminación de la frontera entre ambos.

En este caso el protagonista es August Brill, un prestigioso escritor septuagenario que, para calmar sus dificultades para dormir, se inventa historias todas las noches. El problema es que en su última creación él mismo es protagonista, y no solo esto, sino que otro personaje de sus sueños tiene la misión de asesinarlo.

Paralelamente, en la vida real (aunque no queda claro a qué llamamos “realidad” en este libro), August convive con su hija y su nieta, ambas marcadas por la tragedia -por el abandono y la muerte de sus respectivas parejas-.

El texto deja como mensaje la importancia y prácticamente la incondicionalidad de la familia. Resulta muy atrapante sobre todo al principio, además de que el ser ágil de leer lo hace muy llevadero.

Como recomendación personal, si aún no ingresaron en el “mundo Auster“, les recomiendo un primer acercanuebti con El Libro de Las Ilusiones.

Y de yapa, aquí les dejo un video de Auster en una de las lecturas públicas de Un hombre en la Oscuridad:

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