Un pionero en abrir los ojos

No sé cuándo nació la frase hecha que asegura que “una imagen vale más que mil palabras”, pero estoy seguro de que si hubo una persona que hizo de ella un lema en su vida fue sin dudas el fotógrafo que mañana cumpliría 100 años, Henri Cartier-Bresson.
Hay un término que hoy está incluido en el lenguaje diario, pero que antes de Cartier-Bresson no existía: el fotoperiodismo. Este francés, que murió en 2004 a los 95 años, derrumbó la creencia de que cualquier imagen podía ilustrar una nota. Sus fotos eran crónicas en sí, narraban la realidad a veces incluso con más certeza que un texto.
Tan exacta era su puntería fotográfica que en 1947 y junto con otros fotoperiodistas -entre ellos Robert Capa-, fundó la agencia de imágenes Magnum Photos con un concepto para entonces revolucionario: los fotógrafos capturan las imágenes y son dueños de los derechos de éstas, se venderán a los medios si así se dispone, pero el objetivo fue crear una cooperativa para que tomar fotos sea la única preocupación de sus integrantes.
Han habido muestras dedicadas a la obra de Cartier-Bresson en los museos más importantes del planeta. Por mencionar algunos nomás, destaco el MoMA de Nueva York, el Royal College of Art de Londres, el Palacio de Bellas Artes de México, el Museo de Arte Contemporáneo de Kyoto, en Japón y la Galería Nacional de Arte Moderno en la India. No existe punto en el globo en donde no sea considerado un artista, con exposiciones exclusivas al estilo de Dalí o Warhol.
Aún así, la fotografía es todavía hoy para muchos un arte menor. Hay quienes siguen pensando que da igual quién tome la foto, porque lo que creen importante es lo que sale en ella. Sin embargo les recuerdo que no cualquiera puede llegar a fotografiar a figuras trascendentes, y si Cartier-Bresson era elegido para ello es porque sabía captar mucho más que una imagen. Es más, estoy seguro de que hay muchísimas fotos reconocidas que uno no sabe que quien estaba detrás de cámara era este periodista gráfico francés.
Figuras como William Faulkner, Marcel Duchamp y Albert Camus se rindieron ante su lente. La lista de famosos sigue, pero tal vez lo más importante sea destacar su presencia en hechos fundamentales de la historia, como la Revolución China o el funeral de Mahatma Gandhi.
Como para ilustrar su genialidad tanto como retratista y a la vez periodista, elegí dos fotos suyas revolucionarias, cada una en su ámbito.
Primero, la mítica imagen de un jovensísimo e insinuante Truman Capote.
La segunda tiene que ver con la que, creo, fue la tarea más importante de Cartier-Bresson: haber sido el ojo de Occidente en momentos en los que era casi imposible estar presente. Por eso opté por una de las tantas fotos en la cobertura que lo catapultó a la fama: la gente amuchándose en la India de 1948 para darle sus respetos a los restos de Gandhi.


