¿Avance?

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El viernes explotó mi computadora. La explicación científica rechaza esta versión y asegura algo así como que “se quemó la fuente”, entre otros análisis. Pero creo que la versión dinamitada es gráficamente más clara.

Esa misma tarde fui a lo de mi abuela, que no podía creer la congoja sufrida por su nieto por la rotura de “un electrodoméstico” (sic).

- No abuela, es mucho más…uno puede cambiar una licuadora, pero la diferencia es que en la computadora tenía información importantísima, irremplasable. Esto no lo resuelvo comprando otra. Se perdió todo.
- ¿Pero vos le confiabas cosas importantes a una máquina?

Me tomé 5 segundos para responder, intentando entrar en su lógica, y atiné a decir:

- Es que ahora las cosas son así. Guardo la información en la PC (un capítulo aparte sería describir la cara de mi abuela al oírme decir “PC” en una oración sin connotación política) y es más práctico para el trabajo.
- ¿Y no tenías las cosas en otro lugar? Esos aparatos deben romperse todo el tiempo…

De a poco y sin quererlo, mi abuela demostraba mi falta de previsión.

- Debería haberlo hecho, pero no…nunca me hacía el tiempo necesario como para hacerme una copia de seguridad.
- Ah! -dijo contenta-. ¡Si no te hacías el tiempo es porque no tenías nada importante!

La lectura que hizo ella fue correctísima. Para las cosas que realmente importan uno debería tomarse el tiempo, al menos para protegerlas. Lamentablemente en mi caso no fue así. Una vez más, el “lo hago mañana” me jugó una mala pasada.

Imagen vía kevinchiu