1

Por Martín Lipszyc
Hay quienes dicen que los escritores expresan sus más íntimas verdades a través de sus textos y no mediante las entrevistas que conceden. Sin embargo, uno parecería creer que el mejor modo de conocer a un autor es escuchándolo responder respecto de ciertos temas que serían de interés general en cuanto dan reportajes.
José Saramago decidió congeniar estos modos “directo” e “indirecto”, por llamarlos de alguna manera, y publicó recientemente “El Cuaderno - Textos escritos para el blog” (Editorial Alfaguara).
Allí realmente podemos apreciar sus opiniones sobre temas de actualidad tales como el ascenso de Barack Obama al poder, la situación política en Europa, su visión respecto de la pobreza, la violencia y otros problemas que aquejan a la sociedad.
Amado y odiado por igual, si hay algo en lo que el mundo literario suele coincidir es en que Saramago no pasa inadvertido. Este premio Nobel portugués ha escandalizado a más de uno tanto liberales como progresistas por sus dichos sobre numerosas cuestiones políticas (es integrante del Partido Comunista pero critica duramente la actualidad de la izquierda), y siempre es interesante poder apreciar las impresiones de un intelectual que se toma el tiempo para deglutir la realidad.
Más allá de todo esto, es interesante saber que el propio Saramago, al igual que en política, ha mostrado tener una relación amor-odio con los bloggers. Por un lado, ha reconocido que gracias a los blogs, “la gente escribe más“, sin embargo aclara “más pero peor“. ¡Ja!
El autor asegura que la velocidad de publicación que logran los blogs ha llevado a muchos a una situación de escritura impulsiva que se saltea el paso -para él imprescindible- de la relectura, posterior corrección, decantación… todo esto, siempre de acuerdo con Saramago, llevó a una baja en la calidad de los textos que se van conociendo. Él, sin embargo, aclara que cuida “tanto del texto de un blog como de la página de una novela“.
Como mencionaba antes, más allá de apologías y rechazos a Saramago, el libro es interesante sobre todo por su frescura y su contemporaneidad. Los posts que aparecen abarcan el lapso entre Septiembre de 2008 y Marzo de 2009, con lo que la opinión es sumamente actual.
A pesar de esta edición, Saramago no ha abandonado el vicio blogger, y uno puede seguir sus giras por el mundo y sus opiniones respecto de todo en su blog haciendo click aquí.
Escrito el 24/07/09 por Martin
1

Por Martín Lipszyc
El anuncio fue hecho con bombos y platillos, pero yo leía las noticias relacionadas al lanzamiento con muchísima desconfianza. “Sale un nuevo libro con textos inéditos de Cortázar“, rezaban los títulos en las secciones culturales de diarios de todo el Planeta.
“¿Inéditos? ¿Para qué?”, me preguntaba. Mi mayor temor era que justamente esa in-edición, si le cabe el término, hubiera sido súmamente meditada, es decir que el propio Julio Cortázar hubiera considerado que esos textos no ameritaban ver la luz pública por diversa cantidad de razones. ¿Y si en esos escritos el genial autor (uno de mis favoritos, sin lugar a dudas) no llegaba al Olimpo que alcanzaba en cada uno de sus párrafos? ¿Podríamos sus fanáticos llegar a conocer a un Cortázar mediocre, una especie de alter-ego gris que el mismo genio hubiera escondido a lo largo de su vida?
Alguno podría decir que la publicación de textos post-mortem es muy pero muy común en el mundo literario. De hecho, uno de los más fantásticos escritores, Franz Kafka llegó a reclamar que quemaran absolutamente todos sus manuscritos, algo que por suerte no fue hecho y fue por ello que nos llegaron esas maravillosas historias. Pero lo cierto es que con Cortázar era diferente: él fue lo suficientemente selectivo como para decir qué quería que viera la luz pública.
Me llegó tranquilidad al saber que su viuda y responsable de la herencia cultural, Aurora Bernárdez, no sólo aprobó la edición de Papeles inesperados (Editorial Alfaguara), sino que también trabajó palmo a palmo con el responsable de la compilación, Carlos Álvarez Garriga. Y, créanme, el libro no tiene desperdicio.
Hay relatos, discursos, ensayos, versiones alternativas a textos publicados, fragmentos extirpados de novelas, narraciones inéditas de historias de cronopios y de famas, artículos sobre arte y literatura… es un festín para el fanático y, quédense tranquilo: Cortázar era tan ”distinto” que eso que no leímos antes y que recién ahora nos llega mantiene el nivel de superlatividad al que nos ha acostumbrado.
Papeles inesperados es una obra fundamental. No debería faltar en las bibliotecas argentinas. No ya de los fanáticos de Cortázar, sino de los que saben disfrutar de la buena literatura, de los giros inesperados en los relatos, de las visiones sorprendentes ante hechos aparentemente mundanos. Cortázar era un genio, y como los más grandes de la historia, su genialidad su genialidad se mantiene intacta aún a 25 años de su muerte.
Escrito el 03/07/09 por Martin
0

Por Martín Lipszyc
Nadie, ni siquiera el escritor más destacado, nace sabiendo. Los estilos deben irse puliendo, la práctica hace que los autores mejoren, o al menos sean más auténticos con ellos mismos (a uno puede gustarle más el debut de alguien, pero por lo general su última obra será la que más tenga que ver con un sello personal).
Lo cierto es que muy pocas veces los lectores tenemos oportunidad de ver la evolución de nuestros escritores favoritos, a menos que suceda lo que ocurrió recientemente con la publicación de los primeros artículos periodísticos del fantástico Ernest Hemingway, reunidos en el libro “Publicado en Toronto” (Editorial DEBOLS!LLO).
Para que comprendamos: la primera novela de Hemingway fue The sun also rises, de 1926; pero entre 1920 y 1924 trabajó para los periódicos canadienses The Toronto Star Weekly y The Toronto Daily Star como redactor, y justamente este libro se encarga de esas pequeñas notas firmadas por el autor.
Como dice Rodrigo Fresán en el prólogo de Publicado en Toronto, “…he aquí a un Hemingway primerizo, aprendiz, recién hecho; pero que ya tiene absolutamente claro por dónde pasarán las coordenadas de su inminente e inevitable leyenda…”.
Yendo a lo estrictamente literario, el Hemingway novelista es muy superior al que redacta los primeros artículos, pero justamente eso es lo que hace a este libro interesante. Es una oportunidad de leer la evolución real del estilo (ya que por suerte las notas están editadas cronológicamente), y poder así entender más sobre uno de los más grandes escritores del siglo XX… ¿O acaso alguien cree que Cervantes se levantó un día y comenzó a escribir El Quijote?
Escrito el 27/02/09 por Martin
0

por Martín Lipszyc
Por lo general no veo televisión abierta. Lejos de ser una pose intelectualoide, lo cierto es que se me complica tener que estar atado a algún horario rígido. Mi relación con la TV local es a través de los periodísticos semanales de los canales de cable como TN o América 24. Sí he hecho zapping y la verdad es que los programas argentinos no me entusiasman mucho. Sin embargo me alegré en cuanto me enteré de que “Los exitosos Pells” habían vencido en audiencia a “Showmatch“. Esto nada tiene que ver con lo que piense del programa de Tinelli, sino que apunta a que los espectadores están retomando su relación con las series. Y esto es básicamente porque los guiones han evolucionado.
Recuerdo algunos capítulos sueltos de “La Lola” o de la más reciente “Todos contra Juan“: si bien están lejos de la calidad narrativa de las series estadounidenses -eso sí me encanta: el DVD me ha hecho conocer The Sopranos, de lo mejor que he visto-, evidentemente hay un trabajo más craneal en los guionistas.
En la edición del 5 de octubre de la revista semanal del diario español El País, escritores de la talla de Juan José Millás o Carlos Ruiz Zafón evaluaban que “Las series de tv son en el Siglo XXI lo que fue la gran novela del siglo XIX” y que “si Shakespeare o Dumas vivieran hoy, estarían escribiendo guiones para la televisión“.
Está claro que es una tendencia mundial: la caja es cada vez menos boba, y eso se logra sólo si hay una exigencia por parte del público.
Sería muy saludable que para lograr 20 puntos de rating no sea obligatorio incluir un baile del caño.
Escrito el 21/11/08 por Martin