No juzgarás

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Por Martín Lipszyc

Hay momentos en que uno puede lograr cierta conexión con una obra de arte, sea cual fuere el ámbito a la que pertenezca. Ahora, cuando ese nexo despierta nuestra propia incredulidad y nos sorprende, la sensación es absolutamente fantástica.

Algo así me sucedió con la genial novela de Carlos Busqued Bajo este sol tremendo (Ed. Anagrama): el escritor se mueve en un lenguaje tan sutil y neutro pero a la vez seductor, que logra que al lector le caigan simpáticos hasta los personajes más siniestros que uno pueda imaginar. ¿Acaso alguien sonreiría en primera instancia ante un secuestrador fanático de la pornografía sádica? ¿O ante un vago que es capaz de permitir que las atrocidades más tremendas sucedan delante de sus ojos y no haga nada al respecto más que prenderse otro porro?… es la magia de Busqued.

Bajo este sol tremendo cuenta la historia que enlaza la vida de tres personajes construidos con un tino de escultor: Por un lado está Cetarti, un joven que debe desplazarse desde su casa en Córdoba hacia Chaco por el asesinato en esa provincia de su madre y su medio hermano; también está Duarte, ex mejor amigo del asesino (que se suicidó tras los crímenes), y encargado de ordenar la sucesión; y por último Danielito, patiño de Duarte e hijo del homicida.

Las tres vidas se van conectando, primero por el viaje de Cetarti a Chaco, después por toda la complejidad por el cobro de la herencia, más tarde por una visita que Duarte y Danielito deberán hacer a Córdoba. Y todo el tiempo prima el manejo neutral de Busqued: no hay juicio de valor ni tampoco moralinas, es un relato expositivo en donde golpear a otro hasta dejarlo inconsciente puede parecer tan normal como andar en bicicleta.

Bajo este sol tremendo es el debut de Carlos Busqued (Chaco, 1970) en la novela, y recibió una distinción especial en la entrega del último Premio Herralde de Novela, en 2008.