Disputa Universal

La discusión versaba sobre el 21 de junio, fecha clave para el quiebre temporal en la Ciudad: de un lado, los que argumentaban que era positivo que las noches comenzaran a ser más cortas, para así “aprovechar más el día”; del otro los nocturnos, que lamentábamos el inminente incremento de la presencia solar diaria.
La batalla era implacable. Ninguno de los bandos daba el brazo a torcer. Unos, alegando que el calor del sol inconcientemente predispone mejor a las personas a la hora de hacer sus tareas diarias. Los otros, asegurábamos que la belleza porteña se disfruta más cuando el sol se oculta: “Buenos Aires tiene un halo misterioso que se disfruta de noche”, dijo un amigo.
Era un empate técnico, y la frustración colmaba el ambiente. Hasta que uno que se había quedado callado durante todo el “debate”, pidió el mate que cebaba uno de los diurnos y dijo fulminante: “Me encanta disfrutar más de los días, pero ¿se dieron cuenta de que, desde ahora, cada vez más temprano van a empezar a piar esos pájaros que nos perturban las madrugadas de los fines de semana?”.
Los nocturnos nos alzamos con la victoria, y el mate siguió girando.
Ilustración vía thundersandwitch
