Siempre habrá tiempos vacíos…

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Con mi papá no se puede hablar de música. No conoce a las bandas actuales, no tiene idea de los músicos, pero para él todo lo nuevo es basura, una mala copia de lo anterior. Conociendo su postura prácticamente antimusical, intento evitar charlar con él de ese tema -del cual soy fanático, y puedo quedarme horas debatiendo una canción con cualquiera-.

Viajaba con mi padre en su auto cuando escuchamos el anuncio del recital de Los Fabulosos Cadillacs en el estadio de River.

- ¿Nunca antes habían tocado en el Monumental?- me preguntó.
- No. Va a ser su primera vez ahí.
- Pero se juntaron hace poco, ¿no?

Ahí le expliqué que se separaron un tiempo y que ahora se juntaban nuevamente, como para hacer una gira. Le dije algo así como “el efecto Soda Stereo“.

- Ja -aseguró cabeceando mientras el semáforo en la Avenida Cabildo nos impedía seguir avanzando-, tuvieron que separarse para tocar ahí… ¿te das cuenta de que en todos estos años generaron un vacío que no pudo llenar otra banda?
- Pse…-dudé. Ya sabía a dónde quería llegar-.
- Imaginate, cuando estaban activos no habían tocado en un lugar tan grande. Se separan, esperan un tiempo, no surge nada que se les parezca, y vuelven con todo.
- Algo así…
- Y claro… las bandas nuevas no proponen nada.

Su argumento fue demoledor. Quería responder, me sentía casi en la obligación de hacerlo no tanto por mí sino en defensa de todos los nuevos conjuntos… pero no se me ocurrió nada.
¿Es que no apareció nada nuevo o será que los frutos se verán en un tiempo? ¿Cuánta maceración debe tener una banda para lograr la madurez?

- Pa, no tenés idea de lo que hablas. -dije. Pero no sólo no lo convencí a él, sino que yo mismo sonaba más dubitativo que convencido.