Literatura: John Fante, el genio que nos llegó tarde

Es muy común en el universo artístico que algún protagonista logre prestigio después de su muerte. Algunos los llamarán “adelantados” y otros “incomprendidos”, pero lo cierto es que por lo general, estos tapados suelen saltar a la fama sólo si un colega importante les reconoce su tarea.
Algo así le pasó a John Fante.
Fante (Colorado, 1909) murió en 1983 luego de haber escrito un puñado de novelas que pasaron sin pena ni gloria y se dedicó sobre el final de su vida a escribir guiones de Hollywood. No fue sino hasta que Charles Bukowski admitiera públicamente “Fante fue mi Dios” que se re-editaron todos sus escritos y ahí sí llegó a la masividad (al punto de recibir post-mortem el premio PEN por sus escritos en 1987).
Y hablando de John Fante, llegó la versión en español de su novela Llenos de Vida, de 1952.
Este texto marcó un quiebre para el escritor: por un lado, aquí abandona al personaje Arturo Bandini -alter ego y protagonista en 4 novelas- y escribe como él mismo; por otra parte, luego de este libro, Fante se dedicaría exclusivamente a los guiones por más de 20 años.
Aquí, el propio Fante debe lidiar con 3 temas: la familia -su mujer está embarazada y él emprende un viaje retornando a lo de sus padres por un problema en su casa-, el aburguesamiento -tras años de luchar como escritor finalmente logra un trabajo estable, irónicamente en Hollywood- y la religión -encara de un modo ácido el resurgmiento del catolicismo en la década del ‘50 en Estados Unidos-.
A pesar de estar en primera persona, hay una mezcla de ficción y realidad, todo llevado magistralmente, en una novela que demuestra cómo la simpleza puede ser el arte más complejo.
Llenos de vida es sin dudas una de las joyas que este año llegan para engordar las bibliotecas porteñas.
