1

Por Martín Lipszyc
En los países periféricos parece estar instalada la creencia de que “todo lo de afuera es mejor”: especialmente en el plano cultural, muchos artistas extranjeros son ensalzados en países como el nuestro sin reparar en que, tal vez, haya hombres y mujeres de igual o mayor talento. Pero además se da otra paradoja, que es la de respaldar más a los ya consagrados, pero sin darle importancia a quienes están en el camino por convertirse en artistas.
Lo voy a graficar con un ejemplo que me sucedió esta semana. Visitó Buenos Aires el mítico baterista de jazz Billy Cobham -foto-.
Cobham, ya integrante de la tercera edad (aunque no por esto menos vital que un hombre de 30 años), ha tocado con monstruos de la música como Miles Davis, John Scofield o Peter Gabriel. Lo llamativo es que el show de su agrupación fue en el Gran Rex, un teatro inmenso si se tiene en cuenta la cantidad de espectadores que semanalmente atienden los múltiples shows de jazz que se presentan todas las semanas en Buenos Aires. Aclaro: es lógico que la visita de un gigante como Billy Cobham atraiga la atención de muchísima gente, pero estoy seguro de que, si se le consultara a este gran músico, él mismo le insistiría a estos miles de espectadores que respalden a las agrupaciones de su país, a los músicos que día a día luchan contra las dificultades que implica intentar vivir del arte.
Otro revuelo de características comparables se armó con la muestra de pinturas de Kenzo.
Kenzo es sin dudas uno de los diseñadores más geniales de nuestra época, ha revolucionado el vestir y ha modificado conductas de la moda que parecían instaladas en los seres humanos. Es, en definitiva, un revolucionario en su arte. Le consulté a un amigo y prestigioso crítico de arte respecto de los cuadros del creador japonés, y fue lapidario: “Es el diseñador Kenzo, que en sus ratos libres dibuja. Pero lo que se impone en la repercusión es el condimento de su ropa, no de sus pinturas“. Él mismo adhería a mi teoría de que si se le consultara a Kenzo, el diseñador fomentaría el apoyo a los artistas nacionales, más que a quienes ya se han instalado en el planeta y pueden vivir de lo que les gusta.
Ojo, no por esto apunto a rechazar las visitas de los grandes, sino incluso todo lo contrario. Pero sí es cierto que sería interesante, sobre todo en el mundo artístico (en donde Buenos Aires es tan valorada en el exterior como polo de creadores), que miremos menos a la vereda de enfrente y más hacia los costados.
Escrito el 17/04/09 por Martin
0
Por Martín Lipszyc
Entre el domingo y el martes, los porteños seremos honrados con dos visitas internacionales que alegran a cualquier persona que disfrute no sólo de la música sino también de los espectáculos visuales. Me refiero a los shows de Peter Gabriel (este domingo 22 de marzo, 21.30 hrs. en el Estadio de Vélez) y de Radiohead (el martes 24 de marzo, con bandas desde las 18.00 en el Club Ciudad de Buenos Aires).

El ex líder de Genesis tocará por tercera vez en nuestro país, y su arribo genera expectativas extramusicales. El testimonio de un amigo puede servir como para graficar a qué me refiero: “No estoy tan al tanto de sus últimos trabajos, pero vi un DVD con un recital, y ¡en vivo es increíble!“. Es que Peter Gabriel ha acostumbrado a sus fanáticos a estar a la vanguardia del universo audiovisual. En sus recitales puede vérselo flotando en una burbuja gigante, caminando con la cabeza hacia abajo (si: ¡180 grados!), girando por el escenario, con juegos de luces que parecen más propios de la NASA que de un conjunto de rock.

Y el martes llega, finalmente y tras años de espera, Radiohead (me incluyo entre los que casi festejamos hasta las lágrimas cuando se confirmó la visita). Además de ser los abanderados del rock alternativo desde su debut en los 90, siempre dejando esa impresión de estar un paso más adelantados que el resto, también ellos le dan una importancia a la cuestión estética (aunque sin caer en las espectacularidades visuales de Gabriel). La banda de Thom Yorke pisará suelo argentino y sé que será una experiencia incomparable para muchos de nosotros.
Estas visitas tal vez sirvan para aplacar el bombardeo negativo que estamos sufriendo. Es cierto y resulta ineludible mencionar que los precios de las entradas son altos (sobre todo en el caso de Radiohead), pero si se puede juntar la plata como para participar de estos eventos, estoy seguro de que valdrá la pena.
Justamente pensaba en la cantidad de veces que pedí dinero prestado como para comprar entradas u objetos que después lamenté. Realmente creo (y confío) en que ninguno de estos shows serán “recitales”, sino que formarán parte del lenguaje urbano del tipo “¿te acordás qué genial fue el show de Radiohead?“.
Es alimento para la memoria, y, siempre que se pueda, pagarlo vale la pena.
(foto de PG en flickr por Kenny Maths)
Escrito el 20/03/09 por Martin
0

A Buenos Aires le sienta bien el otoño.
El cambio de clima puede disgustar a muchos, pero es este mismo frío otoñal del que tanto escuché quejas el que nos permite disfrutar y darle la importancia que merece a un minuto bajo el sol.
Un respiro abrigado por uno de sus rayos les va a cambiar el día.
Foto en flickr por jmpznz
Escrito el 11/05/08 por Martin