Juán Butvilofsky, el especialista en deportes de ABRI LOS OJOS, no descansa ni deja de enseñar, ni llegando a fin de año.
La que fue sin dudas la columna sensación (?) del año, se depide del 2008 con dos perlitas de esas que no parecen tan tan bizarras, pero que igual, tienen sus cositas.
BOOMERANG
Se puede hacer volar un frisbee, un plato de plástico o un pedazo de cartón lanzándolo contra el viento, con un poco de habilidad, pero nunca van a dar una vuelta alrededor de un árbol como un boomerang.
Existen tantos modelos y tipos de boomerangs como tiradores, con las formas más variadas y hechos de los materiales más tradicionales a los más tecnológicos, pasando por los exóticos, con dos, tres o más alas, con formas de animales, con formas de máscaras, etc.

Las alas del boomerang, al rotar generan una sustentación, con una velocidad asociada a cada punto de cada ala. Cuando el boomerang se desplaza, al arrojarlo, un sector de ese “disco” generado por la rotación suma esa velocidad de avance, mientras que el otro la resta, produciendo así un desequilibrio en la sustentación y un desplazamiento del centro de presión hacia el lado que avanza en relación a la trayectoria. Es decir, hacia afuera.
Salvo casos particulares muy raros, nunca se lanza un boomerang contra el viento.

Para atraparlo, lo más fácil suele ser con ambas manos, una por encima y la otra por debajo, o “bajandolo” literalmente, sobre la mano de abajo, dejando esta “fija”, como aplaudiendo.
Hay muchas formas de atrapar, muy acrobáticas o complejas algunas de ellas, que se utilizan en competición y por las que se obtienen distintas puntuaciones, de acuerdo a su dificultad. Un detalle, las atrapadas con dos manos, deben ser con las manos, antebrazos u otras partes del cuerpo no cuentan, excepto, que esa sea la intención (mano y cabeza, por ejemplo).
El Mundial de boomerang se disputó el año pasado en Australia y para sorpresa de la organización, hubo más de 5 mil aficionados y más de 50 participantes.
Uno de los clásicos es el lanzamiento alrededor de un árbol, cuanto más frondoso mejor, esto produce que lo perdamos de vista, entonces dependemos de la observación del primer tramo de la trayectoria para saber como o por donde nos va a volver.
Una competencia entre amigos puede ser el Suicide: en un espacio predeterminado, todos los lanzadores arrojan sus boomerangs al mismo tiempo, y deben atrapar el propio. El mejor de 5 tiros gana.