El regreso de Indy

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Nunca fui fanático de Indiana Jones, tal vez sobre todo porque era muy chico cuando se dio a conocer el personaje. Pero sí creo entender bien lo que Henry Jones Jr. -tal el nombre “real”- representa: el triunfo romántico del aventurero por sobre los conflictos entre las naciones (todo esto acentuado por el oficio casi nerd del héroe: ¡no olvidemos que este hombre que salva al mundo es un arqueólogo!).

Así, luego de diecinueve años sin pantalla, Indiana volvió de la mano de la tríada que lo forjó: Harrison Ford como actor, Steven Spielberg detrás de las cámaras y George Lucas produciendo. Si bien como espectador no quedé muy satisfecho con el desenlace del último film (que no pienso contar, pero que propongo en todo caso debatir), debo destacar lo más interesante: el regreso a los cines de una película de aventuras de la vieja escuela.

El conflicto sucede en 1957, vuelve la disputa Estados Unidos vs. Unión Soviética, hay disparos, corridas, persecuciones en autos, peleas a puñetazo limpio…¡Hasta el mítico látigo!

Nada de lásers, armas biológicas, ni peleas “a distancia”.

No soy de los que creen que “todo tiempo pasado fue mejor”, pero espero que con la trascendencia mundial que tiene el regreso de Indiana Jones, los directores y creadores del cine comprendan que no siempre más tecnología es mejor a la hora de contar una simple historia.

La importancia del Presente

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 A veces se piensa al tiempo desde la cuantificación: algo que sucedió hace unos años, el encuentro que tendremos dentro de dos semanas, las vacaciones de dos meses que tanto anhelamos. Pero pocas veces pensamos en el conjunto, es decir “EL” Futuro, “EL” Pasado y, por sobre todas las cosas, “EL” Presente.
Uno de los autores argentinos más celebrados de la actualidad, César Aira, propone en su último libro Las aventuras de Barbaverde problematizar EL Presente. La novela, dividida en cuatro capítulos, cuenta distintos enfrentamientos entre el paladín de la Justicia, Barbaverde, y su archienemigo, el maléfico Dr. Frasca. En uno de esos combates, el malvado Frasca pretende afectar a la humanidad eliminando EL Presente. Más allá de las disparatadas vueltas que el genial Aira le encuentra al asunto, quería destacar un fragmento en el que el escritor reflexiona sobre ese Presente:
“ (…) Había que preguntarse por los efectos, primarios y secundarios, que podía tener la extinción del Presente. Bastaba una somera reflexión para ver que con él desaparecerían muchas de las cosas buenas de la vida, si no todas: el placer de contemplar una flor, de gozar del buen tiempo en una caminata o de mirar la lluvia desde la ventana; el sentimiento de lo temprano de la mañana o lo tarde de la noche, el canto de un pájaro, la música (que era Presente en estado puro), las lágrimas de identificación con el protagonista de una buena película…El pensamiento mismo. ¿Dónde se pensaba sino en el Presente? (…) Es cierto que todas estas cosas, todas las cosas y hechos en general, contenían también una proporción de Pasado y de Futuro, y no era fácil decidir por anticipado a qué quedarían reducidas sin el Presente. Pero el empobrecimiento sería inevitable. (…) Y había algo más, una pérdida más importante: sin Presente no podía haber Amor. La vida perdería su poesía, porque la poesía de la vida era el Amor. Aquí ya no se trataba de una amenaza a los aspectos estéticos o hedónicos de la existencia, sino a la esencia misma de la especie, al motor de la humanidad.”

Pensamiento de estación

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A Buenos Aires le sienta bien el otoño.

El cambio de clima puede disgustar a muchos, pero es este mismo frío otoñal del que tanto escuché quejas el que nos permite disfrutar y darle la importancia que merece a un minuto bajo el sol.

Un respiro abrigado por uno de sus rayos les va a cambiar el día.

Foto en flickr por jmpznz

40 Mayos

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Amamos los números redondos.

Las fechas que nos recuerdan situaciones ocurridas hace 10 o 20 años las celebramos con mayor intensidad que aquellas que rememoran hechos de hace 11 o 21. Es así. No conozco grandes festejos por los 34 años de matrimonio, pero sí se de celebraciones rimbombantes por el aniversario número 30.

Y entonces llegó mayo de 2008. Inmediatamente, las neuronas se transportaron a París (si bien es necesario aclarar que hubo manifestaciones estudiantiles desde México a Praga, es cierto que la situación en la capital francesa se convirtió en el símbolo de la época).

Más allá de las ideologías, hubo un quiebre. Hay un antes y un después de aquel mayo. Y ya sea en mayo, junio, julio o diciembre, como ejercicio intelectual es interesante recordar lo sucedido entonces.

Acá les dejo un video que rejunta fotos muy interesantes de la época –viene con música que no es de mi agrado, pero por suerte está la opción de bajar el volumen!-.

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Video en Youtube por lessalesmaj