Tiger Woods tenía tres años cuando totalizó 48 golpes en un recorrido de 9 hoyos del circuito de golf cercano a su casa, en Cypress, California.
Julie Andrews tenía ocho años cuando logró cantar con un prodigioso alcance de cuatro-octavas.
Mozart tenía ocho años cuando escribió su primera sinfonía.
Charles Dickens tenía doce años cuando dejó el colegio para trabajar en una fábrica porque su padre había ido preso por una deuda.
Ana Frank tenía trece años cuando comenzó su diario.
Paul McCartney tenía quince años cuando John Lennon lo invitó a formar una banda.
Bill Gates tenía diecinueve años cuando co-fundó Microsoft.
Platón tenía 20 años cuando se convirtió en discípulo de Sócrates.
Henry David Thoreau tenía veintisiete años cuando se mudó a las orillas de Walden Pond, construyó una casa, plantó una huerta y comenzó su experimento de dos años de simplicidad y autosustento.
Ralph Lauren tenía veintinueve años cuando creó Polo.
William Shakespeare tenía treinta y un años cuando escribió Romeo y Julieta.
Thomas Jefferson tenía treinta y tres cuando escribió la Declaración de la Independiencia de Estados Unidos.
Coco Chanel tenía treinta y ocho años cuando lanzó su perfume Chanel número 5.
La Madre Teresa de Calcuta tenía cuarenta años cuando fundó las Misioneras de la Caridad.
Henry Ford tenía cincuenta años cuando creó su primera fábrica con linea de montaje.
Pablo Picasso tenía cincuenta y cinco años cuando pintó el Guernica.
Dom Pérignon tenía sesenta años cuando produjo por primera vez champagne.
Oscar Hammerstein II tenía sesenta y cuatro años cuando escribió las letras de La Novicia Rebelde.
Winston Churchill tenía sesenta y cinco años cuando se convirtió en primer ministro de Gran Bretaña.
Nelson Mandela tenía setenta y un años cuando fue liberado de prisión. Cuatro años después fue elegido presidente de Sudáfrica.
Miguel Ángel tenía setenta y dos años cuando diseñó el domo de la Basílica de San Pedro.
Auguste Rodin tenía setenta y seis años cuando se casó con Rose Beuret, a quien había conocido a los veintitrés.
Benjamin Franklin tenía setenta y nueve años cuando inventó los anteojos bifocales.
Frank Loyd Wright tenía noventa y un años cuando completó su trabajo en el Guggenheim Museum.
Dimitrion Yordanidis tenía noventa y ocho años cuando corrió una maratón en siete horas, treinta minutos, en Atenas, Grecia.
Ichijirou Araya tenía cien años cuando escaló el Monte Fuji.
Aunque tengas dieciséis o sesenta, el resto de tu vida está por delante. No podés cambiar tu pasado, pero podés cambiar todo tu futuro. Ahora es tu tiempo.
Extracto del libro The Rythm of Life, de Matthew Kelly.